APASE - Associação de Pais e Mães Separados
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Bases para un accionar preventivo.

 

Por Lic. Andrés Martin

 

En el trabajo Intento acercar una visión de este particular accionar de la retención ilegal de menores que transforma a los PADRES en ALEJADOS DE SUS HIJOS y un posible abordaje para su prevención.

 

  1.- INTRODUCCION

-   ¡Quiero hablar con los chicos!... ¡Quiero verlos!... ¡Quiero que me escuchen!

-          ¡ Ándate, salí de acá que llamo a la policía!

-          ¡ No me voy si no me escuchan!...

-          ¡ Hijo, sacá el coche que nos vamos!...

-          ¡ No se van nada si no me escuchan!..(mientras se tira al piso delante de las ruedas del auto, impidiendo que éste se mueva).

Es el comienzo desesperado de un relato angustiado, como un último y dramático intento que hacía mi paciente por recobrar el contacto de sus hijos, con quienes hacía ya dos meses que no podía ver, ni sabía nada de ellos.

Mientras tanto me revolvía en mi sillón tratando primero de entender esta situación violenta para todos, sus hijos, su mujer, y él, quién culmina el relato con una fuerte discusión y una desesperada amenaza de quitarse la vida ahorcándose, si no lograba ver y seguir manteniendo una  relación con ellos.

Luego sigue Intervención policial, denuncias, jueces de menores, abogados, juicios, trabajos que se descuidan, que completan el cuadro que en general presentan estas situaciones.

¿Es un acting? ¿Un lenguaje de acción?¿No se mediatiza con la palabra?¿No tienen capacidad de espera...? ¿Quizá un infantil sujeto? ¿Un delirio?

Nos encontramos en este caso con un cuadro de intento de autoagresión dramatizada felizmente no operada en sus últimas consecuencias, en el accionar desesperado de este hombre. Al mismo tiempo estamos frente a una doble violencia que despliega la mujer al involucrar no sólo a su ex marido sino también a los hijos cuando les priva y  les distorsiona mentalmente el vínculo del padre no conviviente.

Un acto violento por donde se lo mire, de una violencia psicológica que se despliega en su total magnitud.

Sabemos que este accionar es delictivo, en la actualidad está penado por la Ley 24.270 del año 1993 promovida por A.P.A.D.E.S.H.I (Asociación de Padres Alejados de sus Hijos) que pena con prisión al padre, madre, o terceros que impidan la concurrencia a las visitas del padre no conviviente.

Si embargo se habla muy rápidamente del “tironeo de los hijos” por causas no resueltas de los progenitores.

Son varias las causas por las que se producen estos lamentables episodios que a veces hasta terminan trágicamente. Por un lado existe un “tiempo cronológico”  diferente, que sólo maneja la justicia y que por lo general es sumamente lento, por el otro, el lado emocional, el de la necesidad afectiva que experimenta el padre no conviviente, quien no sólo tiene que dejar la sede del hogar conyugal, sino también en estos casos, se ve impedido de continuar con el contacto físico y afectivo de los menores.

Además el duelo que se experimenta es doble, la autoestima desciende, no sólo es un “separado”, sino que además está impedido de ver a sus hijos, la condena social es inmediata e implacable: ¡ Por algo será...!.

Irrumpir violentamente, ejerciendo un accionar muscular en pos del “rescate” de los menores, esperar que se expida la Justicia mientras se instala y se distorsiona maliciosamente la fantasía en los niños de ¿qué pasa con papá? ¿quién es papá? ¿papá no pelea por nosotros, no nos viene a buscar?¿Nos abandonó?

En estos tiempos modernos, diferentes, se perfila poco a poco, pero de manera sostenida, a un  hombre que, cuando se divorcia, lucha por su lugar y sobretodo por mantener el contacto emocional y afectivo de sus hijos.

También encontramos a ciertas  mujeres que  al quedarse con la tenencia de sus hijos (en el 95 % de los casos),  y como forma de presión, por dificultades con el tema de la  “cuota alimentaria”, no entregan o dificultan y traban las visita del padre, como una manera de recurso financiero y palanca de presión, ejerciendo una suerte de “lavado de cerebro” o persuasión coercitiva con los chicos, en contra de su padre.

Toda esta situación va generando poco a poco, las bases de un final negativo que se debiera evitar, en el cual están todos involucrados.

Los menores comienzan a presenciar estas escenas de violencia, en una época de sus vidas en que los modelos que se incorporan son cruciales para su desarrollo yoico.

Cuantas veces leemos en la crónica policial episodios de acciones de extrema violencia  como homicidios o suicidios, que se podrían haber evitado, con una intervención márápida y eficaz  por parte de la justicia.

 ¿Cómo hacer prevención frente a tanta y tan variada tipología de violencia?

 

2.- BASES PARA UN ACCIONAR PREVENTIVO

 

2.1.- Evitar el distanciamiento del vínculo de los menores con el padre no conviviente.

Salvo en casos sumamente extremos, de probado peligro, cuando el bloqueo de la relación está para evitar el maltrato probado tanto físico como mental del menor, la sociedad debe evitar que se impida al padre no conviviente cumplir con su deber de visita.

Si el hijo se queda con uno de los padres, y el otro queda desplazado, sea niña o varón, cree tener derecho sobre éste, “hermanado”, el niño se vincula, cada vez más a una vida junto a una “falsa hermanita” o lo que es peor una falsa “pareja”.

Los días se suceden, pasan semanas, meses, años sin poder recobrar el contacto, las distancias se profundizan, los ritmos habituales se distorsionan, se olvidan, la fluidez del vínculo se torna poco a poco cada vez más densa.

Se van armando falsas lealtades de sostén mutuo que termina rompiendo con lo que podría haber seguido siendo una familia sólo que de padres divorciados.

 

2.2- Revisar el papel protagónico de la justicia y el accionar de los letrados intervinientes.

 

Mientras que el accionar jurídico siga teniendo la filosofía que uno gana y otro pierde, se continuará llevando los casos sin miramientos por la metodología empleada.

Son muchos los magistrados de ambos sexos que, sin permitir casi ninguna argumentación, muestran desde el principio su inclinación a favor de la madre y arruinan así las esperanzas del padre y su confianza en la justicia.

Pero los prejuicios no son monopolio de los jueces.

Veamos algunos de los prejuicios que llevan a descalificar el interés del padre por su hijo:

-          Un hombre que pide el divorcio lo hace por egoísmo, mientras que cuando una mujer lo hace piensa en sus hijos.

-          Un hombre espontáneamente no puede querer criar solo a sus hijos, pide la custodia para hacerle daño a su mujer.

-           Los hijos espontáneamente, no pueden desear vivir con su padre, cuando expresan ese deseo es porque son manipulados.

-          Siempre se sospecha de un padre que desea la custodia de su hija: ¿no habrá algo incestuoso en ello?.

-           A un padre que tiene éxito en la vida profesional se lo objetará que con tanto trabajo, no lo conseguirá y si dice que prefiere sus hijos a su carrera, se le califica de frustrado.

-          Si llora, si expresa una fuerte emoción, se le considera un hombre frágil, depresivo y quizá con tendencias psicopáticas.

-          Si observa tranquilo las lágrimas de su mujer es un insensible.

-          Si anuncia que cambiará sus horarios, que trabajará menos para cuidar a sus hijos, se le disuade. Trabaja demasiado o no lo suficiente. 

 

2.3.- Fomentar Grupos de Autoayuda Mixtos.

 

La actividad que se desarrolla en un Grupo Mixto de Reflexión para Gente Separada es preventiva y de un profundo enriquecimiento interpersonal.

El objetivo es  crear “puentes de comunicación” entre hombres y mujeres que posibilite la aparición de conductas reparatorias, no agresivas, dentro de un clima en el cual se puedan escuchar, sostenerse mutuamente y sobretodo animarse a modificar conductas negativas para su personalidad.

Por parte de las mujeres,  conocer y entender que les pasa a los hombres cuando éstos se separan, por donde circulan, que miedos tienen, que fantasías alimentan y cuánto y de qué manera sufren cuando están alejados de sus hijos.

Los hombre también tienen la posibilidad de preguntar y adentrarse en lo que les pasa a ellas, con un tipo de comunicación basado en el escucharse mutuamente.

El conocimiento llano, franco y sincero de todos estos temas ayudan a un mejor entendimiento entre hombres y mujeres y produce un estado de contención y acercamiento de género.

 La intención es tratar de evitar que un divorcio se transforme en un “divorcio destructivo” dentro del cual los menores sean tomados como objeto o moneda de cambio literalmente hablando. 

 

*Lic. ANDRES OSCAR MARTÍN

 Casado-Tres hijos. Psicologo U.N.B.A (1973)* Psicodramatista* Perito Psicologo de los tribunales de Moron. Pv.Bs.As. * Perito Psicologo de los Tribunales de la Capital Federal.  Coordinador de los Grupos Mixtos de Reflexion para Gente Separada. andresmartin45@hotmail.com

 

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